Entradas

¡MÁS DIFÍCIL TODAVÍA! (Capítulo II y último)

CAPÍTULO II DE II
El gran Fabio Bellini, el domador, se acercó despacio, muy despacio hacia el tigre. Los demás enmudecieron. —Tiekán, suelta a Wilburg —le dijo con voz suave pero firme. El tigre miró al domador; después, al aterrado Wilburg; abrió la boca (todos contuvieron el aliento) y… le pegó un lengüetazo en la cara al trapecista antes de retirar sus “patazas” de la espalda de este.  El Halcón de Minesotta cayó al suelo desmadejado. Y lo más sorprendente, sin un solo rasguño. Un “oh” se escapó al unísono de las gargantas de los allí presentes. —¡Mátalo, maldita sea, mátalo! —chilló Wilburg con las pocas fuerzas que consiguió reunir—. ¡Qué estás esperando! Todos, todos lo habéis visto. ¡Ha intentado devorarme! Marcus, el payaso, se acercó a la puerta de la jaula y señaló la llave todavía dentro de la cerradura. La mirada de todos saltó de la llave a Wilburg y de Wilburg a la llave. Robert Hubblings le preguntó: —Wilburg, ¿qué estabas haciendo? ¿Por qué estabas cerca de la jaula a…

¡MÁS DIFÍCIL TODAVÍA! (Capítulo I de II)

VIDA ETERNA

UNA UNIÓN MALÉVOLA

UNA ROSA SIN DESTINO

EL DÍA QUE LE ROBÉ LA CREMA A MI ABUELA

TRINCHERAS DE CARMÍN - CAPÍTULO V DE V (ÚLTIMO)

TRINCHERAS DE CARMÍN - CAPÍTULO IV DE V

TRINCHERAS DE CARMÍN - CAPÍTULO III DE V

TRINCHERAS DE CARMÍN - CAPÍTULO II de V