LALARALARITA BARRO MI CASITA

"Lalaralarita barro mi casita". Cantando esta coplilla mi madre comenzaba a contarme el cuento de La Ratita presumida. Y a mi mente acude esta machacona melodía cuando  termino de escribir un relato.  Al igual que la ratita, yo me afano por la limpieza; no la de mi casa, (bueno, también) sino la de mis escritos.
A mí se me acumula mucha basura, cuerpos extraños y algún que otro bichejo entre los sustantivos, verbos, adjetivos, etc. De ahí, las entradas que encabezo como PESADILLAS DE UN ESCRITOR NOVEL. Así que hoy he escogido una basurilla con la cual, por reincidente, debo andarme con cuidado para que mi escoba no la deje escapar: el exceso de posesivos (sobre todo: mi, mis, su, sus) y el adverbio “ya”. (En estos primeros párrafos ¿os habéis fijado por qué "mi", "mis" es una de mis pesadillas?)

POSESIVOS

Es muy fácil repetirlos una y otra vez  sin advertirlo.
Ejemplo:
  • María Elena sintió que su corazón saltaba en su pecho cuando acarició con sus manos la espesa cabellera de Julio Andrés.

¡Huy, cuánta basura susurra en esta oración (estos "su" en negrilla son una broma)! A barrer:
  • María Elena sintió que el corazón le saltaba en el pecho cuando acarició la espesa cabellera de Julio Andrés.


Otro peligro del empleo de los posesivos (su, sus) es la ambigüedad que a veces genera.
Ejemplo:
  • Ricardo le pidió a Luis que trajera a su hermana.

¿Cómo sabe el lector de quién es la hermana? ¿De Ricardo o de Luis? A barrer:
  • Ricardo le pidió a Luis: trae a tu hermana.


ADVERBIO YA

“Ya” como adverbio o en locuciones conjuntivas como “si ya” o “ya que” son comodines perfectos en muchas frases. Pero un abuso de los mismos convierten lo que en podría ser un buen texto en un texto cargante.
Ejemplo:
  • Ya te advertí que debíamos emprender ya nuestro viaje en barco, ya que se aproximaba una tormenta.

A barrer:
  • Ya te advertí que debíamos emprender sin demora nuestro viaje en barco, puesto que se aproximaba una tormenta.

Quiero recalcar que con esta entrada (y todas las de PESADILLAS DE UN ESCRITOR NOVEL) no pretendo “alzarme como el paladín de la corrección y el buen uso del lenguaje escrito”, sino simplemente compartir algunas batallas en las que me veo envuelta en esta apasionante aventura de unir letras.
Si lo deseáis, os invito a compartir en “comentarios” algunas de vuestras “pesadillas”.
Un saludo.